Internacional
Un estudio identifica el cúmulo estelar que Van Gogh habría pintado en 'La noche estrellada'

La madrugada del 22 de julio de 1889, sobre Saint-Rémy-de-Provence, el cielo tenía una configuración que un equipo de astrónomos surcoreanos acaba de relacionar con los remolinos de estrellas que Vincent van Gogh pintó en La noche estrellada. El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, sostiene que las Híades, un cúmulo estelar de la constelación de Tauro, aparecen en el lienzo en la posición que ocupaban esa mañana.
Para llegar a esa conclusión, los investigadores de la Universidad Kyung Hee viajaron en dos oportunidades durante 2019 a la comuna provenzal y revisaron los elementos del paisaje que asoman en las obras del pintor: edificios, puentes y accidentes geográficos. Con esos puntos de referencia determinaron el ángulo de visión que adoptó el artista y luego reconstruyeron, mediante simulaciones astronómicas, cómo se veía el cielo en 1889.
El método les permitió acotar la porción de bóveda celeste retratada y concentrarse en los amaneceres de junio y julio, los únicos momentos en que la posición de la Luna y de Venus resultaba compatible con la del cuadro. Ahí apareció la coincidencia con las Híades.
Van Gogh pintó la obra mientras estaba internado en un establecimiento psiquiátrico de Saint-Rémy, situación que no lo detuvo: siguió produciendo durante esa estadía. El cielo arremolinado del lienzo, con un ciprés en primer plano y las estrellas envueltas en grandes formas circulares, lleva décadas despertando hipótesis.
En 2008, un grupo de físicos encontró semejanzas entre esos remolinos y la turbulencia de Kolmogorov, un fenómeno presente en los movimientos del aire atmosférico. En 2024, otros investigadores mostraron que las espirales seguían patrones matemáticos parecidos a los de ciertos procesos naturales. Ninguno de esos análisis lograba determinar si el pintor copió un cielo observado o lo compuso de memoria.
El nuevo trabajo arrastra un problema de calendario. La noche estrellada suele datarse al menos en junio de 1889, varias semanas antes de la madrugada que propone el equipo. Para explicar esa diferencia, los autores plantean que Van Gogh pudo haber reunido en un solo lienzo observaciones tomadas en fechas distintas, algo que calza con el postimpresionismo, movimiento donde la fidelidad al paisaje pesa menos que la interpretación personal.

