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El llamado a la corresponsabilidad para prevenir incendios y asegurar la luz en el Maule

Detrás de cada interruptor hay hospitales, sistemas de agua potable rural, colegios, telecomunicaciones y actividades productivas que dependen del suministro eléctrico. Prepararse con antelación para la temporada de altas temperaturas es, entonces, una tarea de seguridad y resiliencia para el Maule.
Bajo esa lógica, Carlos Muena Navarrete plantea que el Ministerio de Energía reforzó su enfoque preventivo y que la corresponsabilidad entre actores públicos y privados resulta determinante. El riesgo es concreto: cuando caen árboles o ramas sobre el tendido eléctrico o los postes, las interrupciones pueden prolongarse, las instalaciones sufren daños y, en ciertas condiciones, crece la probabilidad de que se inicie o se propague un incendio.
Por eso, las labores de poda y despeje, la revisión de las redes y la mantención de las franjas de seguridad aparecen como medidas preventivas de fondo. La Superintendencia de Electricidad y Combustibles tiene la tarea de verificar que las empresas cuiden sus instalaciones y ejecuten esas faenas, entendidas como acciones necesarias para elevar la seguridad y sostener la continuidad del servicio.
- Centros de salud y agua potable rural
- Telecomunicaciones y establecimientos educacionales
- Actividades productivas y servicios esenciales
El trabajo coordinado entre servicios públicos y el sector privado apunta a detectar los riesgos antes de que deriven en una emergencia y a definir a tiempo las acciones que los mitiguen. Con esos antecedentes, se puede focalizar la gestión y avanzar junto a municipios, empresas y propietarios hacia respuestas oportunas.
La coordinación cobra más peso frente a emergencias climáticas y desastres, y obliga a reforzar la capacidad del sector energético para anticiparse y responder a amenazas sobre el abastecimiento. La prevención territorial que se impulsa en el Maule, señala el autor, está alineada con ese desafío país.
Muena lo resume con una idea: una red eléctrica resiliente no se arma en medio de la contingencia. La planificación, las mantenciones, la fiscalización y el trabajo conjunto en el territorio son, a su juicio, indispensables para que las familias del Maule cuenten con un suministro cada vez más seguro y continuo.


