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Leptospirosis y brucelosis: las bacterias que pueden pasar de tu perro a ti

Un charco que quedó después de la lluvia y el hocico curioso de siempre pueden iniciar una cadena de transmisión que involucra a roedores, perros y personas. Se trata de la leptospirosis y la brucelosis, dos enfermedades causadas por bacterias que un animal de compañía puede traspasar a su tutor. A ese grupo se le llama zoonosis.
En la leptospirosis el agente es la Leptospira, una bacteria alargada y en espiral. El animal infectado la elimina por la orina y así contamina agua, barro, suelo húmedo o superficies mojadas. Los roedores cumplen un papel central: orinan en fuentes de agua a las que los perros llegan a beber o donde se echan a descansar. En los canes la infección puede dañar riñones e hígado, y además provocar problemas en la sangre y en los pulmones.
La brucelosis, en cambio, la produce la Brucella, una bacteria con afinidad por los tejidos reproductivos. Afecta a vacas, ovejas, cerdos, cabras y también a perros. El contagio ocurre por contacto con fluidos de animales enfermos: sangre, semen, secreciones vaginales o material del parto. En los perros suele expresarse como infertilidad, abortos, nacimiento de cachorros débiles o inflamación testicular, aunque hay animales que no muestran señales durante mucho tiempo.
En las personas los cuadros se parecen. La leptospirosis arranca con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general, y en etapas iniciales se confunde con una enfermedad respiratoria. Si avanza, compromete riñones, hígado, pulmones y sistema nervioso. La brucelosis, menos frecuente en humanos, se manifiesta con fiebre, sudoración, cansancio excesivo, dolor muscular y articular y dolor de cabeza.
Hay una idea instalada entre los tutores: que esto es un problema de fundos, parcelas o animales que viven rodeados de otras especies. El riesgo, sin embargo, también está en la ciudad. La presencia de roedores en las calles y las dietas que incluyen carne cruda de bovinos, ovinos o caprinos mantienen la exposición. Por eso el Colegio Norteamericano de Medicina Interna Veterinaria llamó la atención de tutores y médicos veterinarios sobre los perros de razas pequeñas, los que viven en zonas urbanas, los cachorros y los perros geriátricos.
Las cifras tampoco son menores. El Instituto Nacional de Salud de Colombia confirmó 233 casos de leptospirosis en 2024 y 299 en 2025, algunos de los cuales terminaron con la muerte de las personas afectadas. En paralelo, la Secretaría de Salud de Bogotá reportó 26 casos de Brucella en caninos en lo que va de 2026, mientras el mismo instituto ya registra casos en seres humanos.
Entre las medidas que se mencionan están la vacunación canina contra la leptospira, dentro del esquema anual, y evitar que la mascota tome agua de charcos, lagos o aguas estancadas. También se recomienda no manipular placentas, fetos abortados ni secreciones reproductivas sin protección, y limpiar la orina con guantes y lavado de manos posterior. Si observa signos en su perro, consulte con el médico veterinario; en caso de haber tenido contacto estrecho o sospechoso, consulte con un médico humano.


