O'Higgins
Cuidados paliativos en Santa Cruz: unidad hospitalaria atiende a 400 pacientes y busca derribar mitos

Cerca de 400 pacientes mantiene bajo control la Unidad de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor del Hospital de Santa Cruz. La mayoría ingresó con cáncer avanzado y proviene de las provincias de Colchagua y Cardenal Caro, según detalló el propio recinto asistencial.
La enfermera jefa de la unidad, Claudia Rojas, hizo un llamado a la comunidad a revisar las creencias que existen en torno a este tipo de atención. Según explicó, es un error pensar que está reservada solo a enfermos oncológicos que están viviendo sus últimos días.
"Me gustaría que las personas dejaran de asociar los cuidados paliativos únicamente con la muerte. Los cuidados paliativos son vida, alivio, acompañamiento y dignidad" - Claudia Rojas, enfermera jefa de la Unidad de Cuidados Paliativos y Alivio del Dolor del Hospital de Santa Cruz
El trabajo del equipo combina lo médico y lo emocional. Incluye atención de médicos y enfermeras, control del dolor y de otros síntomas, instancias de educación para los pacientes y quienes los cuidan, llamados de seguimiento por teléfono, visitas a los domicilios en los casos que lo requieren y respaldo sicológico. Todo eso se coordina con otros dispositivos de la red asistencial y con los equipos de cuidados paliativos que funcionan en la atención primaria.
Para Rojas, el momento en que se pide la ayuda es determinante. "Lo fundamental es que los cuidados paliativos se entreguen oportunamente, cuando la persona los necesita, y no esperar hasta el final de la vida", afirmó, y agregó que "aunque no siempre podamos curar una enfermedad, sí podemos aliviar el sufrimiento, acompañar y ayudar a que las personas tengan una mejor calidad de vida".
La unidad también considera el entorno del paciente. La profesional señaló que las familias y los cuidadores reciben orientación para enfrentar la enfermedad y para reconocer el momento en que conviene pedir apoyo. "Para nosotros, cuidar significa mirar a la persona de manera integral, respetar sus creencias y necesidades, y entender que detrás de cada paciente hay una familia que también necesita ser acompañada", sostuvo.
En esa línea, la enfermera jefa invitó a hablar del tema sin temor y a entender que solicitar ayuda no es rendirse. "Quizás no siempre podemos cambiar el diagnóstico de una persona, pero sí podemos cambiar la manera en que vive su enfermedad: con menos dolor, más acompañamiento y la dignidad que merece hasta el final de su vida", cerró.

