Internacional
Francia cierra una jornada de disturbios con 1.200 detenidos y 150 policías heridos

Una jornada de protestas en toda Francia terminó con al menos 1.200 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos, además de incendios y saqueos en decenas de ciudades. El presidente Emmanuel Macron afirmó que "no hay lugar para la violencia" en el país, mientras el primer ministro Sébastien Lecornu sostuvo que detrás de los destrozos hay una maniobra política.
Las cifras de la movilización también fueron motivo de disputa. El Gobierno contabilizó 550.000 manifestantes en todo el territorio, mientras los organizadores hablaron de más de 800.000. Solo en París, el Ministerio del Interior reportó 110.000 personas en las calles, muy por encima de las 150.000 que el Ejecutivo había proyectado para todo el país.
- 1.200 detenidos y 150 agentes heridos
- 550.000 asistentes según el Gobierno
- Ayuntamiento de Limoges "en gran medida perdido"
Los incidentes más graves se registraron en Limoges, a unos 400 kilómetros al sur de París, donde un incendio consumió el ayuntamiento, un edificio del siglo XIX. La prefectura local informó que dos tercios de la fachada desaparecieron. En Marsella, el prefecto de Bocas del Ródano reportó 107 agentes heridos, tres de ellos "muy gravemente", y daños en una comisaría. En Lyon, manifestantes incendiaron la oficina de turismo.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló que hubo saqueos o intentos de saqueo en París, Ruan, Nantes, Toulouse y Marsella. Lecornu, en tanto, apuntó a que en la capital se intentó atacar los centros de poder, como el palacio del Elíseo, la residencia oficial del primer ministro y la Asamblea Nacional.
"No se puede permitir que una minoría destroce y que sean siempre los mismos los que pagan" - Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia
El jefe de Gobierno anunció que el ministro de Justicia, Gerald Darmanin, instruyó a los fiscales pedir prisión provisional para los arrestados, a quienes describió como "perfiles particularmente violentos y peligrosos".
En paralelo, los alcaldes de París, Marsella y Lyon —Emmanuel Grégoire, Benoît Payan y Grégory Doucet— solicitaron una reunión con Lecornu para los primeros días de la próxima semana. Argumentaron la magnitud de los daños y exigieron un diagnóstico preciso de la cadena de acontecimientos que derivó en la situación, subrayando que no puede ni debe repetirse.
Las protestas comenzaron el mes pasado en escuelas de barrios periféricos del norte de París, por la falta de profesores y el mal estado de las instalaciones, y escalaron a un movimiento nacional contra la desigualdad y el deterioro de la inversión pública. A él se sumaron los "chalecos amarillos", sindicatos y jóvenes.


