Radio Pasión FMMás noticias →

Magazine

El peumo, el árbol nativo que se posiciona para reverdecer ciudades con menos agua

Con veranos más calurosos y menos agua disponible, las ciudades chilenas enfrentan un problema concreto: cómo mantener la sombra y los beneficios del arbolado sin depender de un riego que cada vez cuesta más sostener. La respuesta, plantean los especialistas, no pasa solo por plantar más árboles, sino por escoger especies acordes al clima de cada zona.

El peumo (Cryptocarya alba), endémico de Chile, aparece como una de esas alternativas. Los estudios sobre su comportamiento hídrico describen su ajuste osmótico, un mecanismo que le permite retener agua en las células cuando baja la humedad del suelo. En pruebas con ejemplares jóvenes que recibieron riego limitado en verano, se registró además una caída de la fotosíntesis y la transpiración, lo que muestra que el árbol baja su ritmo y pierde menos agua por las hojas cuando el recurso escasea. Eso sí: estas respuestas ayudan a sobrellevar el estrés hídrico, pero no garantizan que resista una sequía extensa sin ningún aporte de agua.

Su rango natural abarca desde la Región de Coquimbo hasta La Araucanía, dentro del bosque esclerófilo, adaptado a la fuerte estacionalidad de las lluvias de la zona central del país. Habitualmente crece en quebradas y laderas sombrías, donde el terreno puede retener más humedad. Por eso, los expertos advierten que su tolerancia a los periodos secos no equivale a estar hecho para suelos áridos y expuestos.

Durante sus primeros años requiere riego de apoyo mientras las raíces se expanden. En la ciudad, la compactación del suelo y el poco espacio subterráneo complican ese proceso, así que la ubicación y el drenaje resultan claves.

Más allá de la sombra, incorporar especies nativas aporta al microclima, da hábitat y alimento a la fauna y ayuda a conectar áreas verdes. Las flores del peumo entregan néctar y polen a abejas e insectos, y sus frutos alimentan a distintos animales; su follaje perenne mantiene cobertura todo el año. También importa para las alergias: el plátano oriental y algunos álamos se polinizan por viento y dispersan partículas, mientras el peumo depende de insectos, lo que reduce ese vuelo. Aun así, no está libre de potencial alergénico.

Por su tamaño —alcanza entre 15 y 20 metros de altura— conviene en parques, plazas y jardines amplios, no en veredas angostas, donde un ejemplar adulto puede levantar pavimentos o interferir con tuberías. Evaluar el espacio aéreo y subterráneo antes de plantarlo evita conflictos futuros y favorece su desarrollo.

CompartirWhatsAppFacebookXCorreo

Más noticias de Radio Pasión FM