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Come bien y aun así adelgaza: por qué conviene revisar la desparasitación antes de aumentar la ración

Un perro que come con ganas y aun así baja de peso es una señal que conviene mirar con atención. La veterinaria Karla Gastélum lo planteó en sus redes: antes de servir una ración más grande, vale la pena preguntarse si el animal está aprovechando lo que come o si hay algo más detrás.

"Si tu perro come bien y no engorda, no le des más comida; vigila si tiene parásitos intestinales" - Karla Gastélum, veterinaria

El apetito intacto no descarta problemas. Un ejemplar puede mantener su rutina y su ánimo habitual mientras su sistema digestivo no absorbe los nutrientes necesarios. Cuando las costillas se marcan o la condición corporal cae de forma sostenida, la recomendación es observar primero y consultar después, sin modificar la alimentación por cuenta propia.

Entre las causas frecuentes están los parásitos intestinales. Nematodos, cestodos y algunos organismos unicelulares pueden instalarse sin dar señales claras y provocar diarrea, vómitos o adelgazamiento. En cachorros, ciertas infecciones incluso pasan de la madre a las crías.

Por eso Gastélum sugiere fijarse en la fecha de la última desparasitación del perro. Si ha pasado tiempo o aparecen molestias digestivas, corresponde una evaluación veterinaria que determine si hace falta tratamiento y cuál. La nutricionista canina Raquel Pavo agrega un punto importante: un resultado limpio en una muestra de heces no cierra el caso, porque ese análisis debe leerse considerando el historial y el estado general del animal.

Los parásitos no son la única explicación. Desde AniCura España señalan que la pérdida de peso persistente justifica una exploración para descartar trastornos digestivos, diabetes o insuficiencia pancreática, entre otras condiciones.

También importa qué se le da de comer. Cada alimento cubre requerimientos distintos, y lo adecuado es optar por uno que satisfaga las necesidades según edad, tamaño y estado del perro. Un animal puede ingerir una cantidad que parece suficiente y, aun así, quedar con carencias nutricionales.

En casos puntuales de perros que comen poco, dividir el alimento en varias porciones al día puede ser útil. Esa medida, eso sí, no reemplaza la búsqueda de la causa cuando el descenso de peso se sostiene en el tiempo. Lo mismo vale para los alimentos caseros: conviene consultarlos antes de incorporarlos y hacer cualquier ajuste de forma paulatina, para evitar molestias digestivas.

La advertencia de fondo es simple: sumar comida sin saber por qué el perro adelgaza puede postergar un diagnóstico y dejar el problema intacto. Y nunca automedicar: los antiparasitarios y los fármacos de uso humano no se administran sin indicación profesional.

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