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Cinabrio, maíz y dientes que nunca salieron: así vivían los perros sin pelo hace 1.200 años en Perú

Un cráneo de perro con la piel sin pelo todavía adherida, las orejas intactas y un tinte rojo de cinabrio llevaba siglos enterrado en un valle extremadamente árido de la costa peruana, a unos 306 kilómetros al norte de Lima. Ese objeto, junto a otros restos desenterrados en Castillo de Huarmey, constituye la primera evidencia física de que los perros sin pelo peruanos habitaron esa zona hace más de 1.200 años.

El trabajo, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology, describe tres conjuntos de restos caninos en el complejo funerario. Uno de ellos es el cráneo momificado de forma natural y pintado con cinabrio, un pigmento rojo usado en las antiguas tradiciones funerarias andinas. En una fosa poco profunda apareció un segundo cráneo, de mayor tamaño, junto al esqueleto casi completo de un perro macho, también momificado. Ese ejemplar es el espécimen más antiguo recuperado hasta ahora en el sitio.

"Lo que para un grupo de personas era una mascota, podía ser considerado una plaga por sus vecinos más cercanos" - Weronika Tomczyk, arqueóloga

Las excavaciones sacaron a la luz 341 huesos de perro que representan al menos a 19 animales, además del macho completo. A los tres ejemplares del entierro les faltaban los primeros premolares, y no porque los hubieran perdido en vida: esos dientes nunca erupcionaron. La investigadora notó el detalle y lo cruzó con la literatura científica: el mismo gen responsable de la ausencia de pelo en estos perros explica también la menor cantidad de piezas dentales. Fue la pista que permitió confirmar que no se trataba de otras poblaciones caninas antiguas.

El análisis también comparó lo que comían los perros con la dieta de las personas del lugar. La mayoría había consumido al menos algo de maíz, alimento central en los Andes prehispánicos, y los cachorros mostraban una alimentación parecida a la de los niños humanos, que se diversificaba a medida que crecían. Tomczyk aclaró que no está claro si el maíz se les entregaba a propósito o si simplemente comían sobras.

En el sitio ya se habían encontrado en 2022 tumbas de artesanos de élite con herramientas de oro, plata y bronce. Los nuevos restos suman otra capa: numerosos huesos de llamas y alpacas, y una vasija de cerámica que representa a un perro sin pelo sentado, con rasgos humanos, sosteniendo algo parecido a un instrumento musical. Algunos animales fueron enterrados deliberadamente; otros aparecieron entre materiales de desecho.

Hoy la variante moderna de esta raza, la Orquídea Inca Peruana, es reconocida por el American Kennel Club. Los perros sin pelo necesitan cuidados especiales de piel -baños suaves, protección solar y abrigo en invierno-, y cualquier irritación, lesión o alergia debe pasar primero por el veterinario.

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