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Muda de otoño o problema de piel: las señales en perros y gatos que piden veterinario

El otoño llena la casa de pelos: el sofá, la ropa, el piso. Para muchos tutores el cepillado pasa a ser rutina diaria y eso está bien. La duda aparece cuando la caída no se detiene. Si el manto pierde densidad, salen parches sin pelo, se va el brillo o el animal se rasca con insistencia, ya no se trata solo de una muda de temporada.

La piel deja de verse sana y empieza a dar avisos. Así lo plantea la dermatóloga veterinaria Irene Alfonso, del centro DerMadridVet.

"En algunos casos, puede ser una señal de que existe un problema dermatológico que necesita valoración veterinaria" - Irene Alfonso, dermatóloga veterinaria

Hay un puñado de señales que conviene anotar y llevar a la consulta:

  • Picor y rascado frecuentes
  • Zonas sin pelo o de menor densidad
  • Piel enrojecida o reseca
  • Lamido o acicalamiento excesivo

En los gatos el detalle pesa doble. El acicalamiento excesivo es una de las principales formas en que manifiestan molestias cutáneas, así que un felino que se lame más de la cuenta o se arranca pelo del lomo está comunicando algo.

También es habitual el perro que mejora con tratamiento y, semanas después, vuelve a lamerse las patas o a mostrar enrojecimiento. Esas recaídas obligan a mirar el origen del cuadro, porque las alergias, las infecciones secundarias y los parásitos pueden parecerse bastante entre sí. "No se trata de dejar de utilizar los medicamentos que el animal necesita, sino de hacer algo más que tratar únicamente la sintomatología", señala la especialista.

En la peluquería, el aporte está en el cuidado del manto. Cepillar con la herramienta correcta según el tipo de pelo retira el pelo muerto y deja respirar la piel; para mantos cortos una manopla específica basta, sin necesidad de sesiones intensas. Baño con productos adecuados, secado completo, corte de uñas y revisión de oídos completan la rutina. Una alimentación equilibrada y el control de parásitos también suman.

Lo que no corresponde es intentar resolver en casa un cuadro que puede tener origen alérgico o infeccioso. Ante heridas, alergias, parásitos o caída abundante y persistente, la recomendación es consultar al veterinario. El cepillado y el baño mantienen el pelaje sano; el diagnóstico, en cambio, es tarea de especialistas.

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