Internacional
La Paz arma un altar con croquetas y panes en forma de perro para recordar a las mascotas fallecidas

Decenas de retratos de perros, gatos, loros y hasta hámsters ocuparon una mesa cubierta de cintas de colores en La Paz. La Alcaldía de la ciudad boliviana montó este martes un altar para recordar a las mascotas fallecidas, en una jornada que toma la tradición mexicana del Día de los Muertos y la traslada al calendario de Todos los Santos que se celebra en el país altiplánico.
Sobre la mesa, junto a los portarretratos con estampados —algunos con el nombre del animal impreso y otros con el dueño posando al lado— aparecieron pelotas de goma, dibujos de felinos y canes, y platos plásticos rellenos de alimento seco. La ofrenda incluyó además los llamados 't'anta Guau Guau', panes horneados con forma de animal, en diálogo con las t'antawawas antropomorfas que las familias acostumbran dejar para sus difuntos cada 1 de noviembre.
- Tercera versión del homenaje en La Paz
- Esperaban 150 fotos y llegaron más
- Entrega de bolsas con croquetas a los visitantes
La concejala Ángela Calabi explicó el origen prestado de la actividad y el motivo para replicarla. "Si bien es una costumbre de México, es bueno repetir algo lindo y de homenaje. Nuestras mascotas, que por tanto tiempo nos acompañan y las queremos como un familiar, también se merecen una conmemoración, un reconocimiento", señaló.
El cálculo inicial de los organizadores era reunir unas 150 fotografías. La cifra quedó corta: la cantidad de imágenes expuestas terminó siendo bastante mayor, según indicó la propia concejala, que adelantó que la idea es ampliar el altar año a año. Funcionarios municipales, en tanto, prepararon bolsitas con croquetas para regalar a quienes se acercaban a rezar por los animales retratados.
Tampoco faltaron vecinos que llegaron por su cuenta con el retrato de su mascota bajo el brazo para sumarla al homenaje. En Bolivia, la fiesta de Todos los Santos se sostiene en la creencia de que las almas de los difuntos regresan el 1 de noviembre al mediodía a compartir la comida y la bebida que sus familias les dejan en los altares, y se despiden al día siguiente entre rezos.


