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Setas, dulces y procesionaria: los tres focos de otoño que los veterinarios piden vigilar con perros y gatos

Las primeras lluvias de otoño cambian el paisaje de parques y jardines, y también lo que perros y gatos encuentran al alcance del hocico. Por eso el Colegio Oficial de Veterinarios de Alicante (Icoval) pidió a los tutores de mascotas reforzar la vigilancia durante las próximas semanas: a las setas silvestres que brotan con la humedad se suman los dulces que circulan en Halloween y Todos los Santos, y la posibilidad de que la procesionaria del pino se adelante.
- Setas silvestres brotando tras las lluvias
- Chocolate y xilitol: tóxicos para las mascotas
- Procesionaria del pino: pelos urticantes
El primer frente es el de los hongos. La mezcla de agua y temperaturas suaves hace que aparezcan setas en zonas verdes y en el monte, y algunas especies silvestres pueden causar intoxicaciones mortales. El detalle que complica todo: no siempre hay señales inmediatas después de que el animal come una. Esperar a que se vea decaído puede significar perder horas valiosas. Si se sospecha que ingirió una seta desconocida, lo indicado es partir hacia una clínica veterinaria y, cuando sea posible, llevar una fotografía o un trozo del hongo para ayudar al diagnóstico.
El segundo escenario está adentro. El chocolate contiene teobromina, una sustancia tóxica tanto para perros como para gatos. Los chicles y caramelos sin azúcar pueden incluir xilitol, especialmente riesgoso en caninos porque provoca una caída brusca de la glucosa en sangre. Los productos muy grasos, como los panellets de estas fechas, tampoco son aptos: pueden generar molestias digestivas y, en algunos casos, pancreatitis. La recomendación es simple y aplica también a las reuniones familiares: dulces, chicles y medicamentos fuera del alcance, incluso cuando hay visitas y caen restos al suelo.
Afuera, el tercer foco tiene forma de oruga. La procesionaria del pino está cubierta de pelos urticantes que, al tomar contacto con la boca o la lengua, desencadenan una inflamación intensa. Los perros quedan expuestos cuando olfatean el pasto o se acercan a los troncos. Reconocer los pinos con bolsones de seda blanca y evitar esa zona baja el riesgo. Si hubo contacto, hay que ir de inmediato al veterinario y no frotar la zona afectada.
La presidenta del Icoval, Juana Molina, precisó que la idea no es mirar el otoño como una estación especialmente peligrosa, sino conocer qué amenazas aparecen en estas fechas. Su receta: observar qué olfatea e ingiere el animal, identificar los lugares problemáticos y bloquear el acceso a productos tóxicos. Frente a una sospecha de intoxicación, indicó acudir cuanto antes a un profesional y no aplicar tratamientos por cuenta propia.
El cambio de hora agrega un factor práctico: con la puesta de sol más temprana, muchos paseos se hacen con poca luz. Collares y arneses reflectantes mejoran la visibilidad de la mascota y reducen el riesgo de accidentes. Y para los perros mayores o con artrosis, conviene preparar un lugar de descanso cálido, resguardado de las corrientes de aire.


