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España prohíbe azuzar a perros y gatos para que ataquen: multas van de 500 a 200.000 euros

Instigar a un perro para que embista a otro animal o a una persona dejó de ser una escena tolerada en España. La Ley de Bienestar Animal, que rige en todo el país desde septiembre de 2023, incluye esa conducta entre las prohibiciones expresas que deben respetar quienes conviven con animales de compañía.

El texto legal reúne en su artículo 25 una serie de prácticas vedadas para dueños de mascotas y de animales silvestres en cautiverio. Entre ellas aparece la prohibición de usar animales en peleas y de adiestrarlos para ese fin o para prácticas similares. A eso se suma, de manera explícita, instigar la agresión contra otros animales o contra personas.

La normativa contempla un matiz: la restricción opera fuera del ámbito de las llamadas «actividades regladas», es decir, aquellas que cuentan con su propia regulación y quedan al margen de este artículo.

Para los tutores de perros y gatos, el punto práctico está en el manejo diario. Echar al perro hacia otro ejemplar, azuzarlo detrás de una reja o incitarlo a perseguir personas no es solo una escena incómoda en la calle: en España es una infracción tipificada. El incumplimiento se sanciona según la gravedad de la actuación y las consecuencias que tenga para el animal, con una escala que arranca en los 500 euros.

  • Leves: hasta 10.000 euros
  • Graves: de 10.001 a 50.000 euros
  • Muy graves: de 50.001 a 200.000 euros

La escala completa va desde los 500 euros hasta los 200.000 euros, repartida en esos tres tramos. La ley no aplica el mismo criterio a todos los casos: la graduación depende de cuánto daño provocó la conducta y de la situación del propio animal involucrado.

El texto también apunta al reconocimiento y protección de la dignidad de los animales por parte de la sociedad.

Para quien tiene un perro o un gato, la norma funciona como recordatorio de algo que se trabaja desde la rutina: el paseo con correa, la socialización temprana y el control del animal en espacios compartidos. Si un ejemplar muestra reactividad, ansiedad o intentos de morder, la recomendación es consultar con un veterinario o un educador canino antes de que la situación escale, y no exponerlo a otros animales o personas para «probarlo». Ante heridas, alergias o parásitos, siempre corresponde la evaluación de un profesional veterinario.

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