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Quemó las almohadillas de su perro en el asfalto y creó una línea de cremas caninas

Un paseo por asfalto recalentado terminó convertido en una marca de cosmética canina. La protagonista es Leticia Ruiz, fundadora de Masco Beauty, quien vio a su teckel Kiwi con las almohadillas quemadas y no halló en el mercado un producto que las recuperara como esperaba.

Primero preparó una crema casera con ingredientes de cosmética para humanos. Después dio el paso siguiente: encargó a un laboratorio una fórmula desarrollada desde cero, pensada para perros. "Si a mí me estaba costando tanto encontrar algo eficaz, a miles de dueños les estaba pasando lo mismo", recuerda. Esa crema reparadora de almohadillas es hoy el producto más vendido de la firma, que fabrica en España y traslada la lógica del skincare al mundo canino.

"El pelo nos engaña. Pensamos que lo protege todo" - Leticia Ruiz

El punto de partida es simple: las almohadillas tocan el suelo en cada salida y casi nadie las mira. La recomendación de Ruiz es revisarlas al regresar del paseo y mantenerlas hidratadas antes y después de andar sobre asfalto caliente, nieve, sal o arena. "Si un perro tiene las almohadillas agrietadas, le duele al caminar. Si tiene picor constante, no descansa", advierte.

De las conversaciones con sus clientes nació un formato en barra, tipo stick, que se puede llevar en el bolso y aplicar en la calle sin que las manos queden llenas de crema.

Con el champú los errores abundan. Un producto de bebé parece una opción delicada, pero la fundadora lo identifica como una de las equivocaciones más repetidas: "No está hecho para su pH". La piel del perro es más delgada y tiene un pH distinto al humano, de ahí fórmulas como su champú de pistacho y avena, orientado a pieles que reaccionan con facilidad, con picazón y enrojecimiento. También aconseja no bañar en exceso, enjuagar bien y secar con cuidado los pliegues y el espacio entre los dedos. Para limpiezas puntuales existe la opción del champú en seco en espuma, sin agua ni aclarado.

Sobre el sol, el error es creer que es un tema solo de verano o de playa. Las zonas rosadas o sin pigmentación conviene vigilarlas durante todo el año. "El pelo protege donde es denso, pero hay zonas que quedan totalmente expuestas", explica. Trufa, orejas, barriga e ingles encabezan la lista, y los ejemplares de piel rosada, pelaje blanco, corto o fino, igual que los rapados, son los más expuestos. Su bruma transparente con SPF 30 está pensada para esos sectores.

  • Revisar la piel una vez por semana
  • Mirar barriga, axilas, orejas y dedos
  • Consultar al veterinario ante heridas

Los avisos del animal llegan antes que los problemas visibles. Rascado insistente, lamido de patas, frotarse contra muebles o mordisquearse son señales a observar, igual que la aparición de caspa, caída de pelo u olor más fuerte de lo habitual. "Cada perro tiene su piel", recuerda la fundadora, incluso entre individuos de la misma raza. Y ante una herida, una lesión o un picor que no cede, lo indicado es acudir al veterinario.

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