Tecnología
DARPA encarga a SpaceNukes un reactor nuclear con control activo para misiones de seguridad nacional

Un reactor nuclear capaz de regular su propia operación es el objetivo del nuevo encargo que la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA) entregó a la empresa Space Nuclear Power Corporation (SpaceNukes). El acuerdo, otorgado bajo el programa Fast Capacitance —conocido como Fat Cat—, cubre el desarrollo y las pruebas en tierra de tecnologías de control para reactores avanzados.
El programa avanza por etapas: diseño, adquisición de componentes e integración, hasta llegar a una demostración en suelo que entregue tanto hardware probado con material nuclear como la base de ingeniería para una operación autónoma y activamente controlada. El trabajo de integración se realizará en el taller de SpaceNukes en Medina, Ohio, bajo la dirección del ingeniero jefe Marc Gibson.
- Programa: Fat Cat, de DARPA
- Ensayo previo: KRUSTY, en 2018
- Integración: Medina, Ohio
El antecedente directo es KRUSTY (Kilopower Reactor Using Stirling Technology), la única prueba a plena potencia de un reactor espacial estadounidense nuevo en cinco décadas, realizada en 2018 por integrantes del actual equipo de SpaceNukes cuando trabajaban en el Laboratorio Nacional Los Alamos y en la NASA. Patrick McClure, director de operaciones de la firma, señaló que el nuevo contrato reconoce la madurez y la continuidad de ese equipo, y valoró la colaboración con el laboratorio y con el doctor Dodson para dar el siguiente paso demostrado en energía nuclear.
La diferencia técnica central está en el control. El reactor de KRUSTY operaba con una arquitectura de control pasivo; el nuevo ensayo incorporará la operación activa de barras de control, lo que permitiría manejar la potencia de forma dinámica y responder con rapidez ante condiciones variables. Andy Phelps, director ejecutivo de SpaceNukes, planteó que no existe un reemplazo para la tecnología ya demostrada cuando están en juego los objetivos de seguridad nacional de Estados Unidos, y que el acuerdo permite llevar otra capacidad probada hacia adelante.
Entre las aplicaciones potenciales figuran la entrega de electricidad para futuras bases lunares, instrumentos científicos y misiones espaciales de larga duración, además de emplazamientos con luz solar limitada donde los paneles por sí solos no bastan. También se mencionan instalaciones remotas y usos de defensa que requieren suministro confiable. Se trata de escenarios posibles del sistema, no de la confirmación de que este reactor esté listo para operar.


