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Bobina superconductora de 330 toneladas de ITER supera prueba a 34 kA y avanza hacia el reactor

Foto: Oak Ridge National Laboratory · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

La bobina de campo toroidal #17, un imán superconductor de 330 toneladas con forma de D, completó su prueba de energización al alcanzar los 34 kiloamperes (kA) en la instalación de pruebas en frío, la mitad de su corriente nominal de operación de 68 kA.

Para lograrlo, el componente fue enfriado a 4 Kelvin, equivalentes a unos -269 grados Celsius. Con el imán energizado, los ingenieros pudieron evaluar cómo se deforma bajo cargas electromagnéticas y comparar ese comportamiento con los modelos estructurales que habían calculado.

  • 330 toneladas pesa la bobina #17
  • 34 kA alcanzó en la prueba
  • 4 Kelvin fue la temperatura de enfriamiento
  • 30 de octubre salió de la cámara de pruebas

La campaña también entrega experiencia operativa a los equipos que preparan la puesta en marcha de los sistemas de imanes integrados. Según explicó Adrien Deydier, ingeniero mecánico principal de ITER involucrado en los ensayos, llegar a 34 kA y confirmar que la bobina se comporta como predicen los modelos constituye un paso relevante del proceso.

Tras la prueba, el imán fue transferido a un marco de transporte el 30 de octubre. Desde ahí pasará a almacenamiento temporal antes de ser llevado al edificio de ensamblaje, donde se integrará al módulo del sector final de la cámara de plasma.

La instalación de pruebas en frío fue construida para evaluar los imanes superconductores de ITER y su infraestructura de soporte antes del montaje en el tokamak: criogenia, sistemas de vacío, fuentes de poder, alimentadores eléctricos y sistemas de control. Su primera campaña partió en mayo de 2026 con la bobina #7, enfriada a 4 K y energizada a 10 kA para medir la resistencia eléctrica en sus uniones y poner a prueba el sistema que detecta la pérdida de superconductividad, conocida como quench. Los ensayos de la #17, en tanto, comenzaron en agosto.

Con la bobina #17 fuera de la cámara, el recinto se prepara para recibir la #19, fabricada como repuesto. Su enfriamiento a 4 K está programado para abril de 2027, seguido de pruebas a 34 kA. Esa campaña incluirá conexiones estancas tipo Paschen entre el alimentador ubicado dentro del criostato y la bobina, réplica de las que tendrá el tokamak, lo que permitirá evaluar el aislamiento de alta tensión a tierra.

Después se abrirá la instalación para montar una estructura de refuerzo destinada a evitar la deformación del imán cuando sea energizado a su corriente plena de 68 kA. Los ingenieros también harán pruebas de margen térmico, calentando zonas de la bobina a propósito para provocar la pérdida de superconductividad y verificar los márgenes de operación y los sistemas de protección.

Terminada la #19, el recinto se reconfigurará para albergar la bobina de campo poloidal #1. Los imanes toroidales son clave para confinar el plasma sobrecalentado dentro del reactor: el proyecto contempla 18 bobinas en forma de D, además de seis poloidales y un solenoide central. Todo el programa de pruebas en frío apunta a detectar fallas antes de la integración, para reducir riesgos en la puesta en marcha y la operación futura.

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