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Captan la primera señal de radio atribuida a un planeta fuera del Sistema Solar: no son extraterrestres, son auroras

Por primera vez, un equipo de astrónomos registró señales de radio que parecen salir directamente de un planeta ubicado fuera del Sistema Solar. El descubrimiento, todavía en etapa de preimpresión científica, apunta a las auroras del exoplaneta y no a un intento de comunicación alienígena.
El protagonista es Beta Pictoris b, un gigante gaseoso situado a unos 63 años luz de la Tierra. Fue descubierto en 2008 y da vueltas alrededor de la estrella que le presta su nombre, en la constelación de Pictor. Sus rasgos lo alejan bastante de nuestro planeta:
- A 63 años luz de distancia
- Descubierto en 2008
- Su masa multiplica por diez la de Júpiter
- Un día dura entre 8 y 9 horas
Para rastrearlo, los investigadores ocuparon MeerKAT, una red de radiotelescopios que opera en Sudáfrica. Con esas observaciones captaron varias emisiones cortas de radio que, según el análisis, saldrían desde el propio planeta y no desde su estrella ni desde otra fuente de fondo.
La explicación más probable son las auroras que se forman a su alrededor. Algo parecido ocurre en Júpiter, donde las partículas cargadas chocan con su campo magnético y generan auroras y ondas de radio. En Beta Pictoris b el fenómeno sería similar, aunque a una escala enorme, y las características de las señales permitieron ligarlas al magnetismo del planeta.
El dato que más llama la atención entre los científicos es la fuerza de ese campo magnético: según las estimaciones del equipo, sería miles de veces superior al de la Tierra. La diferencia se explicaría por dos rasgos del exoplaneta: su enorme masa y la velocidad con que rota sobre su eje.
Si los resultados se confirman, Beta Pictoris b pasaría a ser el primer mundo fuera del Sistema Solar cuya emisión de radio auroral se detecta de forma directa. Hasta ahora, medir los campos magnéticos de estos planetas resultaba muy difícil, y las señales de radio podrían transformarse en una herramienta nueva para los astrónomos, ya que el magnetismo explica buena parte de la estructura interna de un planeta, su evolución y cómo se relaciona con su estrella.
El equipo pidió cautela: el trabajo se publicó como preimpresión y aún no supera la revisión por pares, paso obligatorio antes de darlo por confirmado. Con radiotelescopios cada vez más potentes, la apuesta es que este tipo de señales permita escuchar otros mundos más lejanos.


