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Peluquerías caninas se transforman en spas: el negocio de las mascotas se especializa en España

Más de 15.000 empresas en España viven hoy de los animales de compañía. La cifra la maneja la entidad que agrupa a la industria y el comercio del rubro en ese país (AEDPAC) y dimensiona un negocio que aporta el 0,38% del PIB español, empujado por dos fuerzas: las necesidades reales de las mascotas y las ganas de sus tutores de demostrar afecto.
Donde el cambio se nota más es en la estética. Las peluquerías caninas dejaron atrás el esquema de lavado, secado y corte para funcionar como salones de belleza: circuitos de baño, zonas de relajación, tratamientos para pelo dañado y fórmulas específicas para pieles sensibles. Lo confirma Sofia Bienes, creadora del hotel para perros The Dogg, en Madrid, con un spa muy solicitado: "La estética canina no es nueva, pero sí que ha cambiado muchísimo la forma en la que entendemos estos servicios".
El público está claro: razas que exigen mantención frecuente y animales con problemas de piel que necesitan productos suaves. Las versiones más completas suman atención a domicilio, traslado de ida y vuelta y programas de cuidado periódico.
"Vivimos un cambio de mentalidad, hemos aceptado que nuestros animales necesitan tanta atención como nosotros" - Alba Ciordia, creadora de The Doog Life
La cosmética siguió el mismo camino. Ciordia, al frente de una firma de cosmética natural para perros, cuenta que la dificultad para encontrar algo adecuado para la piel sensible de una de sus perras la llevó a desarrollar fórmulas junto a laboratorios especializados. Partió con un champú y una bruma hidratante de uso diario; hoy comercializa más de 30 referencias.
En alimentación, el informe más reciente del gremio español de fabricantes de alimento para mascotas (ANFAAC) registró un alza de 6% en las ventas de 2025 frente al año anterior. Baja el pienso seco y suben los húmedos y los snacks. A eso se suma el auge de la repostería: pastelerías que producen galletas, bizcochos, helados y tartas, reemplazando azúcar y harinas refinadas por yogur, pollo, pavo o parmesano.
La tecnología también se instaló. Collares y arneses electrónicos livianos, con batería de una semana, avisan al dueño si el animal sale de un perímetro o se acerca a una zona de riesgo, explica Laura Haesen, de la firma francesa Weenect. Según AEDPAC, cerca del 19% de los responsables de perros ya usa aparatos con GPS o sensores de actividad. A ellos se suman las aplicaciones de citas caninas, pensadas para ejemplares tímidos que necesitan socializar.


